Zoo is sad, people are cruel (Elefant Records, 2007) Segunda referencia oriental de Elefant tras los azucarados Pancake. Un nuevo disco de pop de dormitorio adornado con "maquinitas" con el que pasar el rato esperando a que llegue el otoño. Elefant Records, con el habitual buen gusto que guía su catálogo, edita en nuestro país la primera referencia de la banda de Hong Kong My Little Airport; el primero para nosotros, porque en su país es su tercer álbum. Catorce canciones de dulcísimo –tal vez demasiado en las primeras escuchas- indie-pop con sintetizadores, que como los bizcochos de chocolate crece en un breve lapso de tiempo a poco interés que le pongas. Nicole y P, amigos y residentes en la Región Administrativa Especial de Hong Kong, en la China meridional y colonia británica hasta 1997, se conocieron en las aulas de la Shuren University mientras estudiaban la carrera de Periodismo. Haciendo honor a la tradición universal de buscarse algo mejor que hacer mientras que uno pasa cinco años más o menos viviendo del cuento, decidieron montar un grupo con el que compartir su afición por el pop más luminoso de la Pérfida Albión. Editado bajo la etiqueta Harbour Records (sello más que recomendable en el que milita una desconocidísima pero impresionante banda llamada 22 Cats, en 1994 editan su álbum de debut con una portada que alcanza gloriosas cotas de fetichismo especializado. Dense una vuelta por la web del sello, se lo recomiendo. Pornografía emocional (las letras hablan de lo que los dos músicos hacen normalmente con sus amigos) más que gráfica, en formato digital y a precio de oro si quieren hacerse con el cd, pero merece la pena. Catorce canciones reunidas bajo el título de Zoo is sad, people are cruel de producción modesta y con la economía de medios suficiente para que las canciones brillen por sí mismas. Las guitarras y el violín eléctrico acompañan una voz suave con el punto de mira puesto en bandas como Heavenly o las imprescindibles The Softies y Helen Love, y los Ramones cuando pisan el pedal de la distorsión. Deliciosas melodías que han permanecido demasiado tiempo escondidas. Es el momento de ponerse al día. Texto Por Javier Ruiz |