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En la sala Sol se dieron cita la historia, el presente y el futuro del sello Elefant. Te ha gustado la noticia. Elefant es un sello que, en sí mismo, es una feliz anomalía multicolor en el panorama discográfico español. Es un sello discográfico que, a semejanza de las compañías independientes británicas, a base de pasión y trabajo, de criterio en mantener un catálogo coherente, y de creer absolutamente en sus artistas y mimar a los fans, ha podido seguir siendo eso, independiente, y no obstante, sobrevivir; y no de cualquier manera, sino con muy muy buena salud. Con La Casa Azul como reclamo –y llamada a la revolución sexual en pleno festival de Eurovisión- el año 2008 se abre para Elefant como un ejercicio musical lleno de posibilidades. Eso se celebraba la otra noche en la Sala El Sol de Madrid. La buena salud del sonriente y sonoro paquidermo azul, y la buena pinta que, para él, tiene el futuro. Porque los integrantes de The School, liderados por la teclista y vocalista Liz, rubísima y dulcísima, son un adorable grupo de chicos normales unidos por una melodía. En directo, el septeto nos demostró, una vez más, que lo suyo es el pop alegre y vitalista y que, con algo de rodaje –se trata de un grupo que aún no ha publicado su primer álbum- pueden enriquecer su sonido, llevar sus canciones más allá del lugar hasta donde llegan, un paraje soleado en el que, por simpatía, todo reverdece y las sonrisas hacen coro-. Liz y los suyos no parecen hervir de ambición, precisamente, pero es de esperar que, simplemente con práctica y rodaje, su amorosa música se aproxime a la de sus referentes confesos –cómo no, Belle & Sebastian, The Beach Boys, los girls groups de los años 60, los mismísimos Beatles, los sustanciosos Saturday Looks Good to Me, los deliciosos Little My, o insignes compañeros de sello, como Camera Obscura o Lucky Soul- no sólo por semejanza, por la inspiración, sino puliendo el estilo y diferenciando su voz propia, convirtiéndose entonces The School en más que posible modelo de nuevos grupos y músicos. El pop funciona así. Para abrir boca, en el descanso entre actuaciones y, tras el concierto de Cola Jet Set, para prolongar la fiesta hasta la madrugada, nadie mejor que Alex Díez, también conocido como Alex Cooper -y recordado como líder de Los Flechazos-, que con su más que probado buen gusto a los platos, mezcló música mayúscula, en todas sus modalidades –especialmente, las más cercanas al soul y al funk, así como imperecedero pop-rock inglés de guitarras-, para hacernos disfrutar y bailar sin parar. La del sábado fue una fiesta que, en la sala El Sol, nos iluminó a todos los asistentes con la mejor luz popera, en la que se dieron cita la historia, el presente y el futuro del sello Elefant. Esperemos estar celebrando, al menos, una de estas cada año, durante tantos que perdamos la cuenta.
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